Capítulo 12 - Un baile de invierno


26 Nov
26Nov




ABBY

Salgo para tomar aire sin creer que acabo de confesarle a Jaden todo lo que he tenido encerrado en mi interior durante años, pero su insistencia me ha ganado, haciendo que lo vomite sin freno. 

Estoy mirando de frente cuando veo a alguien, tengo que parpadear para darme cuenta de quién es y suelto un grito de emoción, olvidando todo lo sucedido, salgo corriendo hacia Jay, que me recibe con los brazos abiertos. 

—¡¡Hermanita!! —grita en cuanto me lanzo y me abrazo como un mono a él. —¡¡Cuánto te he echado de menos!! 

Cuando nos soltamos, me observa, obligándome a dar una vuelta. 

—Guapa es poco, estás rompedora, espero que el capullo de Mason te tenga bien cuidada. —Me quedo callada—. ¿¿Jaden Brown?? 

Lo mira apartándose de mí, veo que el chico acaba de salir por la puerta, y él asiente acercándose. 

—Madre mía, pero qué pelo más largo y qué guapo estás —dice extendiendo la mano, se la chocan y luego se dan un abrazo—. Este sí que es un peligro —bromea. 

—Largo, dice; pelazo el tuyo —añade Jaden sonriendo. 

Observo a mi hermano bien, tiene el pelo mucho más largo que yo o Jaden, lacio y con las puntas bastante más rubias, tiene unos ojazos turquesa que enamoran y sé que trae de calle a muchas personas, además, su cara es todo un monumento que rodea una barba muy bien cuidada de pocos días. Alto, fibrado, pero un poco delgado. 

—Tanto viajar por el mundo, meditar, cantar, reír, en fin, vivir me ha hecho querer a mi pelo así, soy todo un Dothraki: mi pelo cuenta mis batallas. —Se ríe. 

No puedo creerme que ya esté aquí, pensaba que era Nick el que iba a venir a buscarme. 

—¡¡No me puedo creer que estés aquí!! —verbalizo mis pensamientos, emocionada, olvidando por completo la situación tan embarazosa que acabo de pasar junto a mi amigo. 

—Nick quería venir a buscarte solo, pero le he pedido que me dejara hacerlo a mí. —Sonríe abrazándome de nuevo. 

Disculpándonos con Jaden, nos despedimos para ir a ver a la abuela. 

—¡Abby! —grita él, respiro hondo. 

—Te espero en el coche. —Sonríe mi hermano. 

Cuando él llega a mí, me giro. 

—Tenemos que seguir con esto, ¿sigues teniendo el mismo número? —pregunta. 

Lo dudo, dudo de verdad si decirle que no, pero ambos sabemos que se acabará enterando de la verdad. 

—Sí, lo tengo. —Asiento. 

—Perfecto, luego te informaré sobre el plan y las cosas que necesitamos, nos organizaremos —sentencia él. 

Acepto y me voy directa al coche, llegamos al hospital poco después y, cuando la abuela ve aparecer a Jay conmigo, grita de la emoción. Lo obliga a sentarse con ella en la cama, a explicarle sus vivencias y enseñarle todas las fotos que tenga hechas alrededor del mundo.  Después de un rato de reencuentros, la enfermera se acerca para pedirnos que no seamos tantos, así que nos quedamos solo nosotros dos con la abuela relevando el turno a los más mayores. Pasado un rato, llega el momento de despedirnos y nosotros decidimos ir tomarnos un chocolate caliente a la cafetería de Nicola. Cuando nos ven llegar, saludan encantados a mi hermano y sueltan la típica frase: «El hijo pródigo vuelve después de varios años por Navidad», y nos sentamos en la mesa más alejada. 

—¿Cómo te va todo, enana? 

—Pues, ahora que lo dices, mi vida está un poco patas arriba, pero seguramente tus aventuras son más emocionantes que las mías —le digo riendo. 

—Ni de coña, todo lo que tenga que ver con mi hermana pequeña es importante —se niega él. 

—Veamos, ¿por dónde empiezo? —Pienso—. Mason me dejó después de cuatro años sin motivo aparente, solo que nuestra relación no funcionaba. La abuela enfermó ese mismo día y, al llegar al pueblo, pensando que serían días de paz y tranquilidad, apareció el antiguo amor de mi vida para joderme la existencia. ¿Te parece un buen resumen?

 —¿Que el capullo de Mason te ha dejado? —Asiento—. Espera, espera, ¿qué era eso de la parte de Jaden? ¿Qué os ha pasado? 

Lo miro dudando, va a ser la primera persona fuera de mi círculo cercano que se entere de esto, pero necesito sacarlo para hacer más real la situación, y esta vez se lo explico con calma. No sé cuánto rato llevamos hablando cuando Nicola se acerca para decirnos que tienen que cerrar. Volvemos a casa y la gran reunión familiar me hace sonreír. Mis padres, mis hermanos, mi cuñada Sussy. Mis sobrinos: Iker, de catorce años, un desliz en toda regla de cuando apenas eran unos adolescentes; Becca, de seis, y Joel, de tres. 

Disfrutamos, reímos y, llegada la hora, los niños y el resto se van, quedando solo nosotros tres. El timbre suena y voy a abrir pensando que son ellos, que se han dejado algo. 

Pero al otro lado me encuentro dos jovencitas muy bien vestidas. 

—Vámonos, que tenemos una gran noche esperando —suelta Blair sonriendo. 

—Ni de coña. —Niego con la cabeza. 

—¡¡Venga ya!! Solo estamos aquí tres semanas al año juntas, podríamos salir hoy —se queja Katie. 

—No, sigo de resaca y estoy muy cansada, he tenido un día intenso —les explico. 

—Ya, pero tenemos que hablar de muchas cosas que aún no hemos tenido la oportunidad y seguro que tu prima quiere saberlo todo. —Mueve las cejas cómicamente. 

—¿De qué? ¿Qué no me habéis explicado? —pregunta nerviosa la morena. 

—Pues quiero que sepas que tu prima se morreó ayer con el guapo de su vecino —suelta sin anestesia ni nada. 

Me acerco corriendo para taparle la boca, mirando a todos lados esperando que nadie la haya escuchado, cierro la puerta tras de mí. 

—¿¿¿Que te has liado con Jaden??? —Se emociona la otra. 

—¿Podéis relajaros?, la cosa no va como os esperáis. Por favor, calmaos —les pido. —Pues vente a tomar algo y nos lo explicas. 

—Qué pesada eres, Katie —le digo—. Que no, hoy no salgo, si queréis nos tomamos una aquí, en el porche, y luego os vais vosotras, es mi mejor oferta. 

Ambas me miran y acaban aceptando. Entro, voy a por una botella de vino, y mi madre aprovecha para salir a saludar. Cuando regreso, ella entra para ver una película con mi padre, y yo reparto las copas, vierto la bebida y reparto las mantas que nos ponemos para no morir heladas en la calle. 

—Explica ya todo lo que pasó —apura Blair. 

Les cuento todo lo sucedido desde la frase de su hermana hasta la llamada de urgencia de Katie. 

—Pues yo os vi la mar de a gusto —sentencia mi amiga, le lanzo una mirada de odio. 

—Y, bueno, hoy… 

—¿Hoy? ¿¡Cuándo!? —gritan ambas. 

—Hemos hablado en el instituto y puede ser que le haya confesado que estuve enamorada de él —me sincero tapándome la cara con la manta. 

—¡¡No!! —gritan las dos a la vez. 

—Shsss —las regaño—. Os recuerdo que vive aquí al lado. 

—¿¿¿Le has dicho eso??? —pregunta mi prima.

 —Pues sí, porque sabéis que yo bajo presión soy demasiado sincera y ha empezado a insistir e insistir —les explico. 

—Pero ¿y qué ha dicho? ¿Os amáis por siempre? 

—Katie, baja a la tierra, él es Jaden Brown, y yo solo su amiga de cuando éramos críos. Le he pedido que borre lo que sucedió ayer, incluida la conversación, y que nos comportemos como dos personas civilizadas —sentencio. 

Pero ellas no cesan hasta que las regaño para que dejen el tema aparcado. 

—¿¿Vosotras no os vais de fiesta?? —les recuerdo. 

—Ahora estamos demasiado bien aquí contigo, ¿cómo vamos a dejarlo a medias? —responde Blair. 

Niego con la cabeza y las abrazo a las dos. No sabría decir con exactitud cuánto tiempo pasa cuando se van, llevamos ya toda la botella de vino y estamos recordando viejos momentos. Blair le explica a Katie cosas de la Abby del instituto y, en cambio, la otra lo hace de la versión más reciente que reside en Nueva York. 

—Avisadme cuando lleguéis a casa —les pido. 

—Tranquila, tú descansa, que mañana te espera un día muy entretenido —se burla mi prima, le enseño el dedo corazón. 

Las veo alejarse con el coche, decido hacerme una infusión relajante para poder descansar mejor, salgo de nuevo y ocupo el mismo sitio debajo de la manta. Observo a mi alrededor, la calle está en silencio y la nieve sigue en el suelo, aunque lleva todo el día sin caer ni un copo. Cierro los ojos y respiro la paz que me transmite estar aquí sin escuchar coches, gente y demás, que es lo que pasa cuando salgo al pequeño balcón de mi piso. 

Entonces, sin poder evitarlo, vuelvo a pensar en la persona que pareció iniciar esta mala racha, Mason, él y sus pocas explicaciones. ¿Tendrá otra familia con hijos? Solo de imaginarlo me estremezco, parecíamos tan felices, pero quizás a él le faltó algo. Teníamos la vida resuelta, y él me enseñó a ver un lado diferente de mí, me enseñó a amar y a quererme más, aunque ahora…, ahora solo quiero ir y darle con mi taza navideña en la cabeza. 

Desbloqueo el móvil para ir directa a la galería, nos veo allí en tantos momentos, porque cinco años son muchas vivencias juntos. Su pelo rubio, corto y sus preciosos ojos azules me sonríen en las fotos del pasado verano. Joder, es que éramos felices o eso pensaba yo, pero ahora ya veo que estaba equivocada. Un viaje al pasado me ha bastado para darme cuenta de cuánto una persona puede cambiar tus pensamientos. 

—Buenas noches. —Escucho que dicen desde las escaleras del porche. Me sobresalto asustada dando un pequeño grito, pero cuando levanto la cabeza allí lo veo, perfectamente vestido y con el pelo suelto cayendo a su alrededor—. ¿Puedo? —pregunta indicando hacia mí. 

Dudo, ¿de verdad quiero volver a hablar con él? Pero, como otras tantas veces, mi cuerpo actúa antes de que yo pueda pensar con claridad y asiento con la cabeza. Se acerca sentándose a mi lado, va con su largo abrigo negro, pero con el frío que hace le cedo un poco de manta. 

—¿Has salido hoy? —me intereso para romper el hielo. 

—He ido a cenar con los chicos, pero el cansancio me impide seguir más —confiesa él sonriendo—. ¿Y tú qué haces en pijama ya?  

—Pues sí, deseando descansar. —Asiento. 

—¿Podemos hablar? Cuando te he visto aquí lo he tomado como una señal, el momento perfecto —dice él, lo medito y al final acepto—. ¿Por qué nunca me dijiste que sentías algo por mí? 

Desvío la mirada, observo la calle vacía y pienso en mi respuesta, al final me doy cuenta de que lo mejor es ser sincera y quitarme este peso de encima de una vez por todas. 

—Es complicado, Jaden, hay cosas que no tenía por qué haberte dicho, eran visibles para todo el mundo y cuando fui consciente de que la única persona que no te dabas cuenta eras tú, pues decidí dejar de hacer el idiota —confieso sin más—. Joder, eras el rey del instituto, todas iban detrás de ti. ¿Qué hubiera tenido yo de especial? 

—Tú siempre fuiste especial —contesta. 

—Claro, porque era tu mejor amiga, pero eso no iba a cambiar, simplemente, decidí dejar de hacerme daño y lo siento, nunca pensé en cómo podría afectarte a ti, pero necesitaba ser egoísta —respondo yo. 

—Pero, Abby, tú nunca me diste la oportunidad de… 

—¿¿Sabes qué pasa?? Preferí cortar por lo sano, lo siento —sentencio sin dejar que acabe su frase—. Conocí a otra persona y han sido años maravillosos, de verdad que lo han sido. Hace unas semanas todo acabó y lo que menos quiero ahora es adentrarme de nuevo en el bucle de Jaden Brown, necesito paz mental —le pido mirándolo fijamente. Veo que duda y al final asiente con la cabeza. 

—Vale, pero en algún momento quiero que escuches mi parte de la historia —me pide. 

—Acepto hacerlo, pero por el momento disfrutaremos de las primeras Navidades que pasamos de nuevo juntos en años, haremos que la gente disfrute de este baile y done mucho, y después volveremos a hablar de esto, ¿trato? —le propongo. 

Lo duda, pero al final acepta la mano que acabo de tenderle. 

—Trato —dice él. 

No sé cuánto rato más pasamos mientras me explica las grandes ideas que tiene para el baile, las luces y la decoración. Al final se despide porque los dos estamos que nos caemos del sueño. 

—¿Mañana a qué hora te recojo para ir? 

—Estaré en el hospital por la mañana, si quieres podemos quedar sobre las doce y algo en el parking —le pido. 

Él acepta. Dándome un pequeño abrazo desaparece escaleras abajo, y yo suelto el aire que he estado reteniendo inconscientemente desde que se ha sentado a mi lado. 

Mañana empezamos de nuevo, el reencuentro real entre los dos amigos de toda la vida, sin secretos y sin besos que manchen la escena o eso creo…

Hasta aquí el capítulo de hoy, el 13 llega interactivo con dos escenas completamente diferentes.

Ahora os toca decidir:

A- Acaben en un show navideño de luces.

B- En un Karaoke cantando canciones navideñas.

Sea cual sea la opción ganadora que sepáis que traerá sus consecuencias.

Si queréis aportar algo, sugerir alguna frase o situación estaré encantada de apuntarla para que ellos la vivan.

Podéis votar aquí mismo o dirigiros a mi perfil de Instagram y votar allí: 

https://www.instagram.com/irene.axelia

Podéis dejarme vuestro comentario en el blog, no os hace falta registraros.  Si os ha gustado el capítulo os animo a que dejéis un comentario con vuestras impresiones, realmente significaría mucho para mí. 

Mañana nos vemos a la misma hora.

 Nos leemos. ❤️❤️🌻



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