Capítulo 10 - Un baile de invierno.


23 Nov
23Nov

ABBY

No paro de reírme y bailar, estoy tan desconectada de mí misma que me siento feliz, volando. 

¿Que Jaden y yo hemos mantenido una conversación muy intensa hace dos horas? ¡¡Qué más da!! ¿No veis lo jodidamente guapo que está?

Lo observo mientras baila y canta con las chicas, su gesto me hace reír mientras su pelo se mueve de un lado a otro, su mirada se clava en mí y me guiña un ojo. La sonrisa se dibuja en mi cara tan rápido que no soy consciente de ello hasta que él me devuelve el gesto.  El cambio de canción llega y los primeros acordes de Dynamite de BTS resuena por todos lados.


La pista se viene arriba dando un gran grito de emoción. 

'Cause I-I-I'm in the stars tonight, so watch me bring the fire and set the night alight —empiezo a cantar mientras me acerco a ellos. 

Los tres me reciben cantando conmigo, comenzamos un juego de hacer mímica en cada frase que cantan. Me río muchísimo mirando a Jaden gesticulando, lo hacemos a la par y me doy cuenta de que hay conexiones que no se pierden nunca. 

Cause, ah-ah, I'm in the stars tonight, so watch me bring the fire and set the night alight, shining through the city with a little funk and soul, so I'ma light it up like dynamite, whoa —cantamos todos a la vez dándolo todo. La gente se une a nosotros y las risas no paran en todo el rato, él con su magnetismo especial consigue que un cuarto de la pista se ponga a imitar su baile. 

—¡¡Todos juntos!! —dice por encima de la música Jaden, y todos gritamos con él: 

Dy-na-na-na, na-na, na-na-na, na-na, life is dynamite. Dy-na-na-na, na-na, na-na-na, a-na, life is dynamite, shining through the city with a little funk and soul, so I'ma light it up like dynamite, whoa. 

Cuando la canción llega a su fin me encuentro a su lado riendo y aplaudiendo, y antes de que pueda hacer nada tira de mí para abrazarme. 

—Brutal, es que eres único —le digo emocionada. 

—Sin mi ayudante experta no hubiera sido posible. —Sonríe y se acerca para darme un sonoro beso en la mejilla. 

Suelto una carcajada mientras vuelvo a abrazarlo. 

—¡¡Otro chupito!! —grita Camila.

 Los tres asentimos, dejamos a la gente en la pista mientras volvemos a la barra, Katie es la encargada de pedir el chupito, a los que, gracias a su encanto personal, acaban invitándonos. 

Las canciones suenan una detrás de la otra, pierdo la cuenta de todas las que bailamos, de lo que bebemos o de mi propia vida. Solo observo a mi lado para ver a tres personas que adoro disfrutando. 

Jaden, una de las veces, tira de mí para acercarme a su cuerpo, sonrío y juntos cogemos de nuevo el ritmo de la canción. 

—Cómo me gustar verte sonreír así —dice él. 

Yo solo soy capaz de perderme en sus grandes ojos, tan verdes y brillantes que me hacen olvidar lo que tenemos alrededor. 

—Siempre que brillan así me gusta perderme en ellos —confieso sin poder evitar que las palabras salgan por mi boca. 

La sonrisa se dibuja en su rostro al momento y rodeando mi cintura me acerca más a él. 

—Eso es porque nunca te observas lo suficiente, nunca lo has hecho y por eso no sabes lo jodidamente maravillosa que eres en todos los sentidos. —Mi corazón se acelera, se acelera tanto que siento que podría escaparse de mi pecho. 

Mis manos viajan solas hasta su nunca, recorriendo un camino que han deseado hacer tantas veces que ni las recuerdo, podría decir que me da miedo y que es un gesto que me aterra, seguramente la Abby más formal y menos bebida tendría ganas de salir corriendo, de odiarlo por no haber sabido pillar las palabras que hemos intercambiado hace unas horas, pero ahora mismo no permito que eso se quede más de dos segundos en mi mente. 

Jaden me agarra más fuerte, apretando nuestros cuerpos, dejo que una de mis manos se mueva acariciando su piel, por debajo de su largo pelo, mientras nuestros ojos siguen fijos en los del otro. Una de sus manos desciende hasta colocarse en la parte baja de mi espalda, apretándome aún más, tanto que puedo notar su pecho subiendo y bajando por la respiración acelerada. 

Observo bien su movimiento o eso intento, porque, cuando aparece esa sonrisa ladeada en su boca, me derrito, me pierdo por completo. Me pongo un poco de puntillas, acortando el poco espacio que hay entre nuestras caras.

 No sé cuántas canciones habrán pasado, pero ¿alguna vez habéis escuchado eso de que el destino es muy sabio y un gran cabrón? Pues eso mismo pienso mientras la melodía nos rodea. Él parece entender el mismo mensaje que yo, Electric love de BORNS, sí, la canción esa que se hizo viral en aplicaciones de móvil como TikTok por el challenge de mejores amigos besándose por primera vez para ver su reacción. 


Mientras la letra nos rodea, Jaden la canta sin cortarse ni un pelo mientras me permito perderme más en él: 

And every night my mind is running around her. Thunder's getting louder and louder. Baby, you're like lightning in a bottle. —Su mano viaja de su cintura a mi mejilla, mientras la otra aprovecha para bajar hasta mi trasero y lo aprieta. Y susurra las siguientes palabras de la canción—: I can't let you go now that I got it and all I need is to be struck by your electric love. 

Los labios se unen y una explosión de sentimientos se apodera de mi interior, nuestras bocas se encuentran y parecen luchar con timidez, apoyando apenas la lengua en los dientes, descubriendo lo que el otro ha escondido durante tantos años, una sensación extraña, una oleada de algo conocido y algo por descubrir. Mis manos se hunden en su pelo y profundizamos el contacto, más fuerte, de unos movimientos cada vez más vivos, con una mezcla de pasión que no recordaba haber vivido nunca en los últimos tres años. Nos separamos dos segundos, solo dos, para poder coger aire, pero poco dura, enseguida volvemos a encontrarnos. 

Atrapa mi labio inferior entre sus dientes, tirando un poco de él, pero enseguida lo devoro, como si fuera una necesidad para sobrevivir. Los roces ya no son calmados y de descubrimiento, sus labios son la combinación perfecta para los míos, parecen adaptarse al otro con solo tocarse, una parte de mí desea quedarse allí para siempre, una instantánea muerte de placer, preciosa y viva. Nuestras lenguas juegan, las respiraciones se unen y noto una sonrisa en sus labios. «Jodido Jaden Brown, no sabes cuánto tiempo he esperado esto». 

En ese momento alguien nos empuja haciendo que nos separemos, rompiendo la magia que me había hecho desconectar por completo del mundo. 

—Perdón —dice la chica, que lleva unos cuantos vasos en la mano. 

—Tranquila —responde Jaden girándose hacia ella. 

Pero, antes de que él vuelva a centrarse en mí, me giro para buscar a mi amiga con la mirada, la veo bailando con Katie y un grupo de gente, que no sé quiénes son, a pocos metros de distancia. Como siempre, creo que nuestra conexión hace presencia y su mirada y la mía se encuentran. Ella me guiña un ojo, y yo niego tan despacio que apenas se aprecia. 

Me siento mareada y por mi mente no dejan de aparecer las palabras: «LA HAS CAGADO», en mayúscula y fluorescente. Pero es que ha sido tan maravilloso, sus labios saben tan bien y tiene una maestría para… Niego con la cabeza intentando centrarme de nuevo. 

—Abby. —Noto cómo me coge suavemente del codo. 

Giro mi cabeza temerosa de ver arrepentimiento en sus ojos o cualquier otro indicio de que lo que ha pasado no ha sido de su agrado. Sin embargo, cuando nuestras miradas se encuentran veo que siguen brillando, ahora más que hace apenas unos minutos. ¿Y ahora qué? Mi parte racional intenta ganar a la alocada, que está bailando una samba de felicidad. Él se acerca de nuevo lentamente a mí, lo tengo a poca distancia cuando mi móvil suena, nos sobresaltamos y aprovecho para apartarme de él, observo la pantalla y niego con la cabeza. 

—Un momento. —Me alejo más, saliendo de la pista.

 Contesto a la llamada. 

—¡¡Toma morreo que te ha dado el guaperas!! —grita Katie al otro lado. 

—Joder, joder, joder, joder —me quejo yo. 

—Abby, respira, ¿cuál es el problema? Joder, que te has morreado con tu crush de toda la vida —dice ella. 

—Lo sé, joder, que la he liado; la he liado, pero bien —contesto yo—. Por favor, que he estado a punto de confesarle cosas esta tarde y ahora esto —sigo diciendo—. Pero qué bien besa, es un dios, no me extraña la fama que tenía en el instituto, es que no puede ser normal lo que me hace sentir, no lo es… 

—Frena, amiga, que te estás despistando. —Y al oír sus palabras es cuando soy consciente de que estoy pensando en voz alta. 

—Por favor, necesito alejarme de él o voy a acabar de nuevo enredada en su boca. No, mierda, digo… Yo qué sé qué digo. Sálvame, Katie —le pido nerviosa. 

—Vale, vuelvo yo primera a la pista, luego lo haces tú, nos encontramos antes de que llegues a ellos e intentaré ayudarte —me explica, yo acepto y colgamos la llamada. 

Observo desde la lejanía cómo Katie aparece en escena, y yo lo hago con ella, nos dirigimos a los hermanos Brown, pero no hace falta llevar a cabo el plan porque Camila tiene una cara horrible. 

—¿¿Qué pasa?? —pregunto preocupada acercándome a ellos rápido.

 —Estaba hablando con ella, se ha empezado a marear, creo que algo le ha sentado mal —explica Jaden. 

—Vale, vamos a llevarla al lavabo a ponerle un poco de agua en la nuca, ¿buscas un taxi? —le pregunto a Katie, esta asiente. 

Entre los dos la llevamos al baño, entro sola con ella, y a los pocos minutos llega mi amiga, la refrescamos un poco, y Jaden se asoma un momento para avisarnos de que el coche ya está allí. Nosotros dos nos sentamos con ella detrás, que se queda dormida con la cabeza apoyada en su hombro, y mi amiga lo hace delante. 

Intento por todos los medios no girarme para mirarlo, porque noto sus ojos clavados en mí, el hombre nos deja en casa a los quince minutos. Cuando estamos todos fuera los ayudamos a subir al porche. 

—Siento el final desastroso, chicos —susurra Camila notablemente cansada. 

—Ese último chupito que tomamos no ha sido de tu agrado, pero te lo perdono —bromea con voz suave Katie, la morena le sonríe. 

—Ya puedo solo desde aquí, gracias por ayudarme —nos dice su hermano.Ambas asentimos—. Abby… —Noto cómo un hormigueo recorre todo mi cuerpo en cuanto pronuncia mi nombre. Me giro para observarlo, tiene los ojos verdes fijos en mí.  

—Buenas noches —contesto yo tragando saliva. Sigo mi camino sin girarme y tirando de Katie.

 —Te quedas a dormir en mi casa —le digo mirándola. 

—No lo dudaba, tenemos mucho de lo que hablar —sentencia ella. 

En cuanto llegamos a mi habitación, después de asearnos y ponernos el pijama, acabamos cayendo rendidas entre las sábanas, dejando una posible charla para el día siguiente. 

❄️

Estoy sirviéndole un café a Katie, las dos completamente en silencio y maldiciendo la resaca que ambas tenemos por el desfase de la noche anterior. 

—¡Buenos días, prima! —grita de repente alguien apareciendo por la puerta. 

—No grites, Blair —le pedimos las dos a la vez. 

Nos observa, cada detalle de nuestra postura rendida. 

—¿Ayer os fuisteis de fiesta sin avisarme? —nos regaña sentándose en la mesa con nosotras. 

—Surgió, solo fuimos… Bah, da igual, tengo tanta resaca que prefiero no explicarte nada y que me odies —confieso cerrando los ojos y escondiendo la cara entre mis manos. 

—Pues me va genial que estéis aquí las dos, necesito que os activéis y me acompañéis a un sitio —dice ella emocionada. Katie y yo intercambiamos unas miradas, no hemos sido capaces de hablar de lo que sucedió ayer y quiere que la acompañemos a un sitio, ¿con gente? Ni de coña—. Me lo debéis, cabronas, os fuiste de fiesta sin mí —insiste. 

—Ni de coña, no puedo ni aguantar tu voz, ¿cómo voy a estar con más gente? —se queja Katie.

 —Porque os voy a comprar comida, de esa con mucho queso y patatas para que os recuperéis —suelta ella. 

—Joder, ha pronunciado la palabra mágica… —susurra mi amiga. 

—Queso —aclaro. 

Las tres nos reímos, le pedimos que nos dé un rato, que nos deje ducharnos y que a cambio tiene que llevarnos a por el coche de Katie. Acepta sin problema y unas cuantas horas después nos encaminamos las tres en el suyo hacia un destino desconocido.

Hasta aquí los capítulos de hoy,  yo aun sigo super emocionada con el PEDAZO DE BESO que se han dado estos dos. 

Ahora os toca decidir cómo será el reencuentro después del beso: 

  1. Jaden llega a tiempo antes de que Abby se vaya.
  2. Abby sale corriendo y él no es capaz de alcanzarla.

Sea cual sea la opción ganadora que sepáis que traerá sus consecuencias. 

Si queréis aportar algo, sugerir alguna frase o situación estaré encantada de apuntarla para que ellos la vivan. 

Os invito ir a mi perfil de Instagram donde dejo un destacado con cosas de la novela.

Podéis dejarme vuestro comentario en el blog, no os hace falta registraros.  Si os ha gustado el capítulo os animo a que dejéis un comentario con vuestras impresiones, realmente significaría mucho para mí.

 Mañana nos vemos a la misma hora.

 Nos leemos. ❤️❤️🌻


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